leo un libro tratando de retener cada palabra,
cada oración, idea, párrafo, no olvidar nada,
queriendo ser
el escritor que escribe,
o ser su su texto, vaya pretensión
por qué me importa tanto hacerlo mío,
no veo otra
forma de apoderarme de el sin violentarlo,
soy el del otro lado del papel,
leo sentado en una silla,
mi única herramienta es la memoria de este lado
y un poco más,
no
desconfío del inconciente
que recuerda todo
y después viene
a cobrarse
pero también
paga bien
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