ese niño que me mira desde la foto
habla con la luz de sus ojitos, es
un manto
que quedó del otro lado de la cruz
llega hasta mi
cotidiano, con
un hilo de voz,
cruje en la lágrima que le encajo a su mirada.
Camino por un suelo nuevo,
aparecen las esquinas, a cada paso
puedo descubrir cordones y prójimos.
La noche hunde unos cuantos lamentos pero abre lo que siempre
se abre
Al otro lado del rincón,
espera el niño, a veces mojado o dormido
la upa que desandará mis dias
habla con la luz de sus ojitos, es
un manto
que quedó del otro lado de la cruz
llega hasta mi
cotidiano, con
un hilo de voz,
cruje en la lágrima que le encajo a su mirada.
Camino por un suelo nuevo,
aparecen las esquinas, a cada paso
puedo descubrir cordones y prójimos.
La noche hunde unos cuantos lamentos pero abre lo que siempre
se abre
Al otro lado del rincón,
espera el niño, a veces mojado o dormido
la upa que desandará mis dias
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