cuelgo la ropa,
miro y descreo
el sol calienta mis manos sin ropa
huyo de la noche,
soy un ancla de madera
bebo de la zarza ardiente
el agua que me dejaron:
un río que se contradice,
vivo atado a un piolín
en este domingo de sol sin brisa
entiendo:
debo podar el ancla,
reir en sinfonía,
me quedo en la noche
he quitado el clavo
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