un niño y su bracito caído,
cuelgan de una madre seca
rodeados de discursos
su sangre vuelve a la tierra
mojando el olvido
ahí queda el tarro de sopa,
vacío que ni las moscas…
ahí el niño olvidado en su madre,
una misma carne que se va.
una lágrima marca en la piel,
un surco de las últimas aguas.
la vida se cerró,
solo queda la tierra.
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