domingo, 16 de septiembre de 2007

la despedida

cuando el fuego de mi amor se pudra,
dejará un sabor a paciencia agotada.

viajará
        hacia el olvido,
en una mano anguantada de dolor,
        hacia la herrumbre de la sal,
        o sea destino,
junto a las marcas que borraré de mi vida.

suena a destierro, a tristeza,
pero es la fiesta del que regresa al principio,
oca muerta cansada de saltar
por el juego de estos años.

allí se quedará en silencio
a ver la creación de mis dias,
la zaga, que de estrenada
lleva más de 24 años,
una vida para más de uno,
y para mí,
un soplo de tu mirada.